¿Qué causa que los niveles de AST y ALT sean altos?

El hígado es el órgano más grande del cuerpo humano y uno de los más importantes en términos de actividad metabólica que se desarrolla en el organismo.

Sus innumerables funciones incluyen: 1) Almacenamiento de glucógeno; 2) Síntesis de ácidos grasos y conversión a cetonas, formación de lipoproteínas, colesterol y fosfolípidos; 3) Síntesis de proteínas plasmáticas, conversión y desaminación de aminoácidos y formación de urea; 4) Metabolismo y tienda de vitaminas; 5) Síntesis, liberación y degradación de los factores de coagulación; 6) Catabolismo y excreción hormonal; 7) Desintoxicación de sustancias endógenas (bilirrubina), bacterias, subproductos y elementos exógenos (medicamentos); 8) Formación biliar: secretora y excretora; 9) Mantenimiento del equilibrio electrolítico y 10) Barrera defensiva por la mitad de las células del Sistema reticular endotelial.

En la práctica clínica diaria, las múltiples funciones hepáticas solo se superan con los métodos bioquímicos diseñados para examinarlas.

Esquemáticamente, las pruebas funcionales hepáticas se pueden dividir en: a) Pruebas que reportan posible lesión hepatocelular o citólisis; b) Pruebas relacionadas con el metabolismo de la bilirrubina (captación, conjugación y excreción), así como el déficit biliar (colestasis); y c) Pruebas que analizan la síntesis hepática de categorías necesarias para el funcionalismo corporal. Por lo general, muchas de estas funciones se alteran al mismo tiempo, aunque existen formas aisladas con afectación singular.

Entre las pruebas que reportan lesión hepatocelular o citolisis para transaminasas o aminotransferasas. Estos representan enzimas del metabolismo intermedio, que catalizan la transferencia de grupos amino del ácido aspártico o alanina al ácido acetoglutárico, formando ácido oxalacético y ácido pirúvico. Se producen múltiples reacciones de transaminación en el hígado, pero las únicas transaminasas con valor clínico son dos:

  1. Aspartato aminotransferasa o glutamic-oxalacetic transaminasa (AST o GOT) cuya vida media es de 48 horas.
  2. Alanina aminotransferasa o transaminasa glutámico-pirúvica (ALT o GPT) con una vida media de 18 horas. La ALT es más específica para el daño hepático que la AST, porque la primera se encuentra casi exclusivamente en el citosol del hepatocito, mientras que la AST, además del citosol y la mitocondria, se encuentra en el corazón, el músculo esquelético, los riñones, el cerebro y el páncreas. , pulmón, eritrocitos y leucocitos.

La elevación sérica de las transaminasas se correlaciona con la descarga a la sangre del contenido enzimático de los hepatocitos afectados, aunque la gradación de la elevación enzimática puede no estar relacionada con la gravedad de la lesión.

Por lo tanto, la enfermedad hepática puede considerarse como la causa más importante del aumento de la actividad ALT y del aumento frecuente de la actividad de la AST.

¿Cómo proceden los médicos si hay niveles altos de AST y ALT?

Ambas enzimas (ALT y AST) están normalmente presentes en bajas concentraciones en suero, con valores inferiores a 40 U / l, aunque el rango de normalidad varía según los laboratorios. La distribución de valores de normalidad no muestra una distribución típica.

Así, los valores superiores al percentil 97 se consideran patológicos.

-Una elevación de las transaminasas menor que el doble del límite alto del rango normal debe confirmarse con otra determinación antes del inicio de cualquier otro estudio complementario, ya que existen factores que pueden modificar la actividad enzimática sin que haya una lesión hepática. Estos factores son: momento del día de la extracción, variación entre días, raza / sexo, índice de masa corporal, comidas, ejercicio, hemólisis, anemias hemolíticas, daño muscular y condiciones de almacenamiento.

Una vez verificada la hipertransaminemia real, será la interrogación y un examen físico detallado lo que orientará al médico sobre los signos / síntomas de afectación hepática, aunque esta elevación enzimática puede ser la única manifestación de la lesión hepática.

Primero, se solicita serología viral, ya que esta es una de las causas más frecuentes de hepatitis. Se valorarán los virus hepatotrópicos principales (A, B, C, D, E, G) y menores (CMV, EBV, herpes, adenovirus, paramixovirus, parvovirus, etc.). Si los marcadores virológicos son negativos, la siguiente etiología que se descartará será la lesión hepática debida a sustancias tóxicas o medicamentos.

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Soy un Neuroanestesiólogo y Especialista en el Tratamiento del Dolor. Me otorgaron el Premio Nacional de Medicina 2018. Soy CEO y fundador de la Unidad Internacional del Dolor de Madrid y editor de Journal Pain Management and Therapy. También es asesor y crítico del AIUM (Instituto Estadounidense de Ultrasonidos en Medicina) y miembro del Comité Organizador de las World Pain Conferences.

Tengo más de diez años de experiencia con terapias regenerativas que incluyen células madre mesenquimales, plasma rico en plaquetas, factores de crecimiento, transferencias de grasa y ácido hialurónico. Inicié Dolor-drdelgadocidranes.com para difundir el conocimiento y la conciencia.

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