¿Cuáles son los primeros signos de la fiebre del heno y cómo se puede prevenir la fiebre del heno?

La fiebre del heno, que en términos médicos se denomina rinitis alérgica, es una afección común en la que el revestimiento interno de la nariz se inflama debido a factores ambientales. Hay muchos alérgenos en el medio ambiente que pueden entrar al cuerpo y, cuando esto sucede, el sistema inmunológico actúa a toda marcha para combatir a los invasores. Esto es lo que lleva a la fiebre del heno.

Es la nariz la que más se ve afectada y los síntomas se centran en y alrededor de ella. Aparte de los alérgenos ambientales, la exposición a la caspa de las mascotas y el contacto con la saliva de las mascotas también puede provocar una inflamación nasal. La fiebre del heno es más una molestia que una condición médica grave. Interfiere con el desempeño del individuo en el trabajo o en la escuela. También interfiere con las actividades de la vida diaria debido a los síntomas que causa.

La diferencia entre un resfriado común y la fiebre del heno es que esta condición no ocurre como resultado de una infección viral. Este artículo destaca los primeros signos de la fiebre del heno y las formas de prevenir esta afección.

¿Cuáles son los primeros signos de la fiebre del heno y cuáles son sus causas?

Los primeros signos de fiebre del heno o rinitis alérgica son congestión nasal severa con secreción nasal persistente. Los ojos también se ven afectados y se vuelven rojos, con picazón e irritantes. Los ojos se volverán tan rojos que puede parecer que el individuo sufre conjuntivitis. El individuo también tendrá frecuentes ataques de estornudos, que suelen ser extremadamente molestos y vergonzosos para el individuo en el trabajo o en un evento social.

La fiebre del heno también causa frecuentes ataques de tos. El individuo tendrá goteo posnasal continuo y la piel tendrá un tinte azulado debajo de los ojos. El individuo se sentirá fatigado y le resultará difícil completar las actividades de la vida diaria.

La fiebre del heno tiende a agravarse en presencia de ciertos desencadenantes. Estos desencadenantes están presentes en la atmósfera y pueden infiltrarse fácilmente en el cuerpo causando los síntomas. En su mayoría son estacionales y el desencadenante más común es el polen. Hay varias formas de polen que aparecen durante varias estaciones del año. El polen de los árboles, que es bastante común en la temporada de primavera, es el desencadenante más común de la fiebre del heno. Las personas que trabajan con madera que hacen muebles tienen mayor riesgo de desarrollar esta condición.

El polen de hierba es otro desencadenante común de la fiebre del heno. Esto es común en los veranos y las personas que trabajan como agricultores o en tierras agrícolas tienden a tener fiebre del heno debido a este desencadenante. Los ácaros del polvo, que es bastante común en la casa, también tienen la capacidad de actuar como desencadenante y causar la fiebre del heno. La caspa de las mascotas también es un desencadenante potencial para causar la fiebre del heno y casi todos están en riesgo de contraer esta condición a través de la caspa de las mascotas y es quizás la causa más común de esta enfermedad.

¿Cómo se puede prevenir la fiebre del heno?

La fiebre del heno puede ser una condición molesta, pero se puede prevenir si se siguen las normas adecuadas. Lo primero y más importante es que las personas que trabajan en el bosque o en las granjas tengan la boca y la nariz tapadas para que el polen no pueda entrar al cuerpo. Evite salir a lugares especialmente durante los meses de primavera y verano, donde puede haber factores desencadenantes que pueden activar la fiebre del heno como los bosques.

Mantenga la casa limpia y libre de ácaros del polvo y otros insectos como las cucarachas, ya que también tienen el potencial de causar la fiebre del heno. Si tiene un patio trasero, entonces es recomendable mantenerlo limpio y libre de cualquier caspa de mascotas para que la entrada de cualquier posible disparador se minimice en la casa.

Asegúrese de que la mascota esté bien cuidada y limpia, y si es posible, reduzca el tiempo de juego con las mascotas para evitar posibles desencadenantes que puedan activar la fiebre del heno. Esto debe seguirse estrictamente para las personas que tienen un sistema inmunológico comprometido y pueden ser vulnerables a la fiebre del heno. Para otros, comer una dieta balanceada y hacer ejercicio regularmente refuerza el sistema inmunológico y previene a una persona de una condición molesta como la fiebre del heno.

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Soy un Neuroanestesiólogo y Especialista en el Tratamiento del Dolor. Me otorgaron el Premio Nacional de Medicina 2018. Soy CEO y fundador de la Unidad Internacional del Dolor de Madrid y editor de Journal Pain Management and Therapy. También es asesor y crítico del AIUM (Instituto Estadounidense de Ultrasonidos en Medicina) y miembro del Comité Organizador de las World Pain Conferences.

Tengo más de diez años de experiencia con terapias regenerativas que incluyen células madre mesenquimales, plasma rico en plaquetas, factores de crecimiento, transferencias de grasa y ácido hialurónico. Inicié Dolor-drdelgadocidranes.com para difundir el conocimiento y la conciencia.

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