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¿Cómo analizan la cirrosis del hígado?

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¿Cómo evalúan la cirrosis del hígado?

No es raro que la cirrosis se presente de forma asintomática (ausencia de síntomas), en cuyo caso el diagnóstico se realiza de forma completamente casual, ya sea en un chequeo médico. o por hallazgos hematológicos a los que se asocian pruebas de imagen.

Sin embargo, en etapas más avanzadas, la cirrosis puede causar síntomas como pérdida del apetito cansancio, náuseas pérdida de peso dolor abdominal vasos sanguíneos tipo araña y picazón severa.

Actualmente, la cirrosis hepática se puede diagnosticar atendiendo a una serie de hallazgos clínicos, analíticos y ecográficos. Sin embargo, el diagnóstico de certeza pasa por el examen histológico del hígado después de la biopsia. Esta prueba, a pesar de su invasividad, se considera el estándar de oro desde la perspectiva diagnóstica.

La ecografía abdominal y la elastometría son dos pruebas complementarias muy usadas ahora dado su baja invasividad.

La ecografía abdominal tiene desventaja de que existe una considerable variabilidad entre los diferentes observadores. La elastometría es una técnica que mide la rigidez hepática, que depende del grado de fibrosis hepática existente.

Biopsia hepática

La biopsia hepática es un proceso para extraer un trozo pequeño de hígado para examinarlo con un microscopio y ver si hay signos de enfermedad o daño. Los tres tipos principales de biopsia hepática son percutánea, transvenosa y laparoscópica.

La biopsia de hígado se hace cuando es difícil examinar un problema hepático a través de técnicas de imágenes o análisis de sangre, como ultrasonidos y radiografías.

Es más común que se haga una biopsia hepática para calcular el nivel de daño al hígado, un método llamado estadificación. La estadificación ayuda a guiar el tratamiento.

Biopsia percutánea: Para este método, se pasa una aguja por el abdomen hacia el hígado para cortar una pequeña porción de tejido hepático. Para ayudar a localizar el hígado y evitar perforar otros órganos con la aguja de biopsia, los médicos generalmente usan ultrasonido, tomografía computarizada y otras técnicas de imagen.

Biopsia transvenosa: La biopsia hepática transvenosa se usa cuando la sangre de una persona se coagula lentitud o cuando hay exceso de líquido en el abdomen, una alteración llamada ascitis.

Durante este procedimiento, el paciente se acuesta boca arriba sobre una mesa de rayos X y se le administra anestesia local en el costado del cuello. Se hace un pequeño corte en el cuello y se inserta una vaina, que es un tubo hueco de diseño especial, en la vena yugular. El médico pasa una aguja de biopsia a través de la vaina y al hígado y extrae rápidamente una muestra de tejido hepático.

Biopsia laparoscópica: Los médicos usan una biopsia hepática laparoscópica para obtener una muestra de tejido de una o más áreas específicas de el hígado o cuando hay riesgo de propagación de cáncer o infección. La cirugía laparoscópica es una técnica que evita hacer una incisión grande, realizando una o algunas incisiones pequeñas.

Los resultados de la biopsia de hígado tardan unos días. La muestra de hígado se envía a un laboratorio patológico donde el tejido es de color. La coloración señala detalles importantes en el tejido hepático y ayuda al patólogo (un especialista médico en el diagnóstico de enfermedades) a identificar los signos de la enfermedad hepática. El patólogo examina el tejido bajo el microscopio y envía un informe al paciente.

En cuanto a las pruebas de laboratorio, las siguientes pueden tener utilidad diagnóstica:

  • Análisis de sangre, lo que resulta en anemia, leucopenia y trombocitopenia (bajos niveles de hemoglobina, blanco células y plaquetas), así como alargar el tiempo de protrombina (se refiere a la coagulación sanguínea).
  • Pruebas bioquímicas, cuyos resultados más significativos incluyen elevación de la bilirrubina, transaminasas moderadamente elevadas o incluso normales, y fosfatasa alcalina significativamente elevada en la cirrosis de la colestasis origen o hepatocarcinoma.
  • También es conveniente estudiar los marcadores tumorales.
  • Pruebas serológicas, especialmente determinación de autoanticuerpos no específicos de órganos.

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Soy un Neuroanestesiólogo y Especialista en el Tratamiento del Dolor. Me otorgaron el Premio Nacional de Medicina 2018. Soy CEO y fundador de la Unidad Internacional del Dolor de Madrid y editor de Journal Pain Management and Therapy. También es asesor y crítico del AIUM (Instituto Estadounidense de Ultrasonidos en Medicina) y miembro del Comité Organizador de las World Pain Conferences.

Tengo más de diez años de experiencia con terapias regenerativas que incluyen células madre mesenquimales, plasma rico en plaquetas, factores de crecimiento, transferencias de grasa y ácido hialurónico. Inicié Dolor-drdelgadocidranes.com para difundir el conocimiento y la conciencia.

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