¿Qué es la placentofagia? ¿Realmente deberías estar comiendo tu placenta?

La placentofagia, la práctica de consumir tu propia placenta, ha ido ganando popularidad en los últimos tiempos a medida que escuchas a muchas celebridades que se permiten esto. Sin embargo, ¿es simplemente la última moda de celebridades o en realidad hay beneficios para la salud al comer tu propia placenta? La placentofagia se practica generalmente durante los partos en el hogar, así como durante las prácticas de parto alternativas. Pero si realmente estás comiendo tu placenta, es una pregunta común que enfrentan muchas mujeres.

Puede que te sorprenda saber que hay muchos mamíferos que habitualmente comen sus placentas. Los seres humanos son en realidad una excepción a esta regla. Sin embargo, hay muchos partidarios de la placentofagia. Afirman que hay muchos beneficios al comer tu propia placenta, que incluyen:

  • Aliviar el dolor
  • Creando un vínculo más fuerte con tu bebé.
  • Aumenta los niveles de energía después de la entrega.
  • Mejora de la lactancia.
  • Prevención de la depresión posparto

¿Cómo comes tu placenta?

Hay varias maneras en que las mujeres preparan la placenta para el consumo. Éstos incluyen:

  • Hervir la placenta y tenerla como carne.
  • Agregar la placenta a una licuadora con yogur y comerla como un batido
  • Cocer al vapor y deshidratar la placenta para convertirla en cápsulas para un fácil consumo.

Aparte de esto, muchas mujeres comen su placenta cruda, inmediatamente después del nacimiento de su hijo. Muchos otros prefieren cocinarlo como un plato, agregando hierbas u otras especias e ingredientes a la placenta. De hecho, también puede encontrar algunas recetas en línea para hacerlo más fácil.

¿Qué dice la ciencia sobre la placentofagia?

Si bien hay un montón de historias salvajes en todo el Internet, que van desde el extremo positivo al negativo, ¿qué dice la ciencia sobre la placentofagia? Esto puede darle una idea de si realmente debería estar comiendo su placenta o no.

Una encuesta publicada recientemente en la revista Ecology of Food and Nutrition, de las 189 mujeres participantes que fueron encuestadas, el 76% de ellas tuvo una experiencia positiva al comer su propia placenta. Hubo otros que informaron tener efectos secundarios negativos debido a la placentofagia.

Estos incluyen:

  • Aumento de las contracciones uterinas.
  • Olor y sabor desagradables de la placenta e incluso de las cápsulas de placenta
  • Aumento del sangrado vaginal.
  • Mayores niveles de ansiedad.
  • Problemas digestivos
  • Aumento de los sofocos.

En realidad, hay muy poca investigación científica que respalde algún beneficio o la seguridad de la placentofagia. Incluso los que existen están muy desactualizados y se centran en la práctica de la placentofagia entre los mamíferos, pero no en los humanos. Sin embargo, un estudio realizado en 2016 demostró que comer la placenta en realidad contribuye a la aparición de la infección por estreptococos del grupo B. Esta es una infección grave y muchas veces fatal.

¿Deberías estar comiendo tu placenta?

Entonces, con todas las opiniones mezcladas, ¿realmente deberías comer tu placenta? Si desea probar esta práctica de placentofagia, hay ciertas cosas que debe tener en cuenta para asegurarse de consumir la placenta de manera segura. Recuerde que la placenta es similar a cualquier otra carne que usted come. Por lo tanto, es importante recordar que la placenta también puede deteriorarse fácilmente y también albergar bacterias peligrosas si no se almacena o procesa adecuadamente antes de comerla. Si no lo va a comer de inmediato, debe congelarlo hasta que esté listo para comerlo. No hay datos que muestren si una placenta comienza a perder su valor nutricional y su potencia si se mantiene durante mucho tiempo, o cuando se hierve o se cuece al vapor. Por lo tanto, debe considerar esto cuando decida sobre el método de preparación.

Si bien la decisión de si debe o no comer placenta es individual, también puede valer la pena tener en cuenta su salud. Para cualquier problema de salud específico relacionado con comer su placenta, es mejor tomar una opinión médica. Tenga en cuenta que, al igual que con cualquier tipo de carne que coma por primera vez, podría tener efectos secundarios al consumir placenta. Si comienza a sentirse enfermo o experimenta efectos secundarios negativos, deje de comer placenta de inmediato y llame a su médico o busque ayuda médica lo antes posible.

Conclusión

En lo que respecta a la placentofagia, aún no está claro si realmente debería estar comiendo su placenta o no. Si bien hay algunos partidarios de esta práctica, también existe la posibilidad de que la placentofagia pueda aumentar su riesgo de contraer ciertas infecciones graves. Todavía se necesita investigación adicional sobre esto para determinar si la placentofagia es segura y si comer placenta tiene algún beneficio o si es solo una moda creada por las celebridades.

Soy un Neuroanestesiólogo y Especialista en el Tratamiento del Dolor. Me otorgaron el Premio Nacional de Medicina 2018. Soy CEO y fundador de la Unidad Internacional del Dolor de Madrid y editor de Journal Pain Management and Therapy. También es asesor y crítico del AIUM (Instituto Estadounidense de Ultrasonidos en Medicina) y miembro del Comité Organizador de las World Pain Conferences.

Tengo más de diez años de experiencia con terapias regenerativas que incluyen células madre mesenquimales, plasma rico en plaquetas, factores de crecimiento, transferencias de grasa y ácido hialurónico. Inicié Dolor-drdelgadocidranes.com para difundir el conocimiento y la conciencia.

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