¿Se considera que la hepatitis autoinmune es una discapacidad?

¿Se considera que la hepatitis autoinmune es una discapacidad?

La hepatitis autoinmune es una condición caracterizada por la inflamación del hígado que se produce cuando el sistema de defensa confunde las células de ese órgano con los invasores y las ataca.

Si bien existen varios factores asociados, como las infecciones por virus, la acumulación de grasa y la administración de ciertos medicamentos, existe una causa que pertenece a las enfermedades autoinmunes, que se deben a la activación incontrolada del sistema inmunitario (defensas), que deja de reconocer los órganos y Los tejidos como propios, causándoles daño.

La Clasificación Internacional de Funcionamiento, Discapacidad y Salud define la discapacidad como un término genérico que cubre deficiencias, limitaciones de actividad y restricciones de participación. La hepatitis autoinmune no es una enfermedad incapacitante; solo debe ser tratado por un especialista a tiempo para evitar daños irreparables en el hígado.

Aunque si usted tiene otras enfermedades, puede ser que califique para una discapacidad y es mejor contratar a un abogado especializado en discapacidades.

Origen desconocido

La causa de este tipo de hepatitis se ignora; sin embargo, la existencia de cierta predisposición genética es conocida, como es el caso de otras enfermedades autoinmunes. Es importante saber que está clasificado en:

Tipo 1: Es el más frecuente y puede manifestarse a cualquier edad.

Tipo 2: Ocurre en niños y adolescentes.

Debido a que la condición tiene un curso fluctuante, sus manifestaciones son variables. Incluso hay personas que son diagnosticadas sin tener ninguna molestia. Entre los síntomas más frecuentemente citados se encuentran fatiga , náuseas , dolor articular y abdominal , prurito o picazón , ictericia (color amarillo de la piel y ojos) y arañas vasculares (sangre en la epidermis).

Diagnóstico y manejo

La detección de hepatitis autoinmune solo es posible a través de una combinación de criterios médicos, que incluyen la revisión del paciente y su historial médico, análisis de sangre para detectar anticuerpos que atacan las diferentes estructuras del hígado y estudios de muestras de tejido hepático.

La biopsia (extracción de células hepáticas) es uno de los principales elementos de diagnóstico y para establecer el pronóstico de la enfermedad. Esto se debe a que puede mostrar alteraciones que revelan si hay daño en el órgano, cambios que indican la progresión de la enfermedad y si ya se ha desarrollado cirrosis hepática.

El tratamiento estándar de la hepatitis autoinmune incluye la administración de cortisona (antiinflamatorio) en dosis más bajas, o en combinación con azatioprina (inmunosupresor, lo que significa reducir la actividad del sistema inmunológico). Este esquema induce la remisión clínica en el 65% de los pacientes en un promedio de 18 meses, y el 80% en tres años. La esperanza de vida a los 10 y 20 años de seguimiento de los pacientes que reciben dicha terapia se acerca al 80%. Además, el tratamiento con corticosteroides (antiinflamatorios) ha demostrado que puede revertir la fibrosis hepática (acumulación de fibras de colágeno en el hígado) o prevenir su progresión al disminuir la actividad inflamatoria de la enfermedad.

Los expertos coinciden en que el éxito de la administración de cortisona en la hepatitis autoinmune se opone al desarrollo de efectos secundarios del medicamento que se producen en el 13% de los pacientes. Además, el 50% de las personas en tratamiento sufren recaídas dentro de un período de seis meses después de abandonar la terapia y el 72% de las personas que recaen requieren tratamiento indefinido. De ahí la importancia de prescribir corticosteroides en dosis bajas y suplementados con azatioprina.

Por esta razón, se está estudiando la posibilidad de proporcionar terapia con inmunosupresores, que prometen mejorar la tolerancia de las fórmulas antes mencionadas. Entre ellos se encuentran la ciclosporina, el tacrolimus, el micofenolato mofetil, la budesonida y el deflazacort.

El trasplante de hígado debe considerarse un tratamiento en pacientes con hepatitis autoinmune y enfermedad hepática descompensada. Después de la intervención, la supervivencia global de los pacientes a los 10 años es del 75%, aunque es importante tener en cuenta que la afección puede reaparecer en el 17%, pero en general de manera leve y fácilmente manejable con ajustes en la medicación.

Tenga en cuenta que la hepatitis autoinmune no tratada puede progresar y conducir al desarrollo de cirrosis hepática, por lo que no olvide realizar controles de rutina, ya que la enfermedad no siempre causa síntomas. Además, es posible detectar en una etapa temprana para prevenir el daño hepático irreversible.

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Soy un Neuroanestesiólogo y Especialista en el Tratamiento del Dolor. Me otorgaron el Premio Nacional de Medicina 2018. Soy CEO y fundador de la Unidad Internacional del Dolor de Madrid y editor de Journal Pain Management and Therapy. También es asesor y crítico del AIUM (Instituto Estadounidense de Ultrasonidos en Medicina) y miembro del Comité Organizador de las World Pain Conferences.

Tengo más de diez años de experiencia con terapias regenerativas que incluyen células madre mesenquimales, plasma rico en plaquetas, factores de crecimiento, transferencias de grasa y ácido hialurónico. Inicié Dolor-drdelgadocidranes.com para difundir el conocimiento y la conciencia.

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