¿Qué esperar después de la cirugía de glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad crónica en la que el aumento de la presión intraocular, junto con otros factores, causa un daño irreversible al nervio óptico con la consiguiente disminución del campo visual y la pérdida de visión que puede conducir a la ceguera.

Existen diferentes técnicas quirúrgicas, siendo la trabeculectomía más efectiva o la esclerectomía profunda no perforante, en la cual se crea una ampolla subconjuntival a través de la cual circula el humor acuoso (el humor acuoso es un líquido incoloro que se encuentra en la cámara anterior del ojo y nutre y oxigena las estructuras del globo ocular que no tienen suministro de sangre, como la córnea y el cristalino), logrando así una menor presión intraocular.

A veces es necesario colocar un implante valvular, que es un sistema artificial para evacuar el humor acuoso.

En un primer intento, se intenta disminuir la presión intraocular mediante el uso de gotas para los ojos, pero cuando éstas fallan o no pueden prevenir la progresión de la enfermedad, es necesario recurrir a otras técnicas terapéuticas. A veces, un tratamiento con láser llamado trabeculoplastia es útil. Si lo anterior no es suficiente, debe apelar por la cirugía.

La gravedad de las complicaciones disminuye gracias al seguimiento del paciente durante la anestesia y la presencia de personal preparado para afrontarlo. La indicación de una cirugía de glaucoma debe ir precedida de un estudio individualizado del paciente, con el objetivo de lograr los mejores resultados en el contexto de la tasa más baja de complicaciones relacionadas.

Antes de la intervención, deben tenerse en cuenta varios factores:

  • Tipo de glaucoma.
  • Presión intraocular objetivo.
  • Antecedentes oculares y sistémicos (cirugías previas, enfermedades oculares y sistémicas, medicamentos, alergias).
  • Examen oftalmológico completo, grado de pérdida del campo visual.
  • Perfil de riesgo del paciente (estado ocular contralateral, edad, ocupación, refracción).
  • Preferencias y experiencia del cirujano.
  • Riesgo de complicaciones, individuales y generales.
  • Opinión y expectativas del paciente relacionadas con la cirugía.

Al realizar la cirugía, es previsible que se logre una disminución de la presión intraocular, ya sea para llevarla a niveles normales o para lograr una reducción parcial suficiente para estabilizar o ralentizar el curso de la enfermedad.

Si la cirugía de glaucoma no se realiza cuando hay indicaciones para ello, la enfermedad continúa su curso; hay una atrofia progresiva del nervio óptico con la consiguiente pérdida de campo visual, que incluso conduce a la ceguera total.

A pesar de la elección adecuada de la técnica quirúrgica y su correcto desempeño, pueden ocurrir efectos indeseables tanto a nivel del ojo como en otros órganos y sistemas.

Las posibles complicaciones a nivel de los ojos son:

  • Hifema: es un sangrado de la cámara anterior del ojo que se resuelve con tratamiento médico.
  • Uveítis: inflamación intraocular que se resuelve con tratamiento médico y no suele ser muy intensa.
  • Disminución de la agudeza visual debido a la formación de cataratas.
  • Hipotonía ocular por reducción excesiva de la presión intraocular.

A veces no es posible reducir la tensión ocular y es necesario volver a operar o agregar tratamiento médico. Entre los riesgos raros son:

  • Hemorragia intraocular muy grave de tipo expulsivo (0,05-0,4%).
  • Falla de la cirugía de filtración.
  • Uveítis o inflamación grave.
  • Apertura de la sutura postoperatoria con una herida filtrante.
  • Inflamación intraocular grave (blebitis) o infecciones oculares (endo / panoftalmitis).
  • Glaucoma maligno: aumento de la tensión después de la operación que requiere su reintervención urgente.
  • Desprendimiento coroideo y retiniano.

Riesgos según la situación clínica del paciente

En la mayoría de los casos, la anestesia es local, por inyección alrededor del ojo, a menos que el oftalmólogo o el anestesiólogo lo aconsejen.

Es necesaria una consulta con el anestesiólogo antes de la intervención, que realizará las pruebas preoperatorias necesarias después de evaluar las alergias a los medicamentos, las operaciones anteriores, las enfermedades sufridas y la toma de medicamentos.

En la mayoría de los casos, los pacientes no sienten dolor. La cirugía generalmente se realiza con anestesia local y medicamentos relajantes. En general, se usa un tipo limitado de anestesia llamada sedación intravenosa (IV).

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Soy un Neuroanestesiólogo y Especialista en el Tratamiento del Dolor. Me otorgaron el Premio Nacional de Medicina 2018. Soy CEO y fundador de la Unidad Internacional del Dolor de Madrid y editor de Journal Pain Management and Therapy. También es asesor y crítico del AIUM (Instituto Estadounidense de Ultrasonidos en Medicina) y miembro del Comité Organizador de las World Pain Conferences.

Tengo más de diez años de experiencia con terapias regenerativas que incluyen células madre mesenquimales, plasma rico en plaquetas, factores de crecimiento, transferencias de grasa y ácido hialurónico. Inicié Dolor-drdelgadocidranes.com para difundir el conocimiento y la conciencia.

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