¿Se hereda la hepatitis autoinmune?

¿Se hereda la hepatitis autoinmune?

La hepatitis autoinmune se asocia con una activación incontrolada del sistema inmunitario (las defensas del cuerpo), que deja de reconocer los órganos y tejidos como propios y causa daño a uno o varios órganos. La causa de la hepatitis autoinmune no se conoce, sin embargo, se sabe que existe una cierta predisposición genética a desarrollar esta enfermedad, como ocurre con otras enfermedades autoinmunes.

La hepatitis autoinmune afecta principalmente a mujeres jóvenes, pero puede verse a cualquier edad. Los síntomas son variables, ya que la enfermedad tiene un curso fluctuante. No es infrecuente que la enfermedad se diagnostique por alteraciones de laboratorio en personas que no tienen síntomas. Puede haber síntomas inespecíficos como fatiga, náuseas, dolor abdominal y dolores en las articulaciones. Algunos pacientes pueden presentarse como hepatitis aguda fulminante, con ictericia significativa, disminución de protrombina y encefalopatía. Cuando la enfermedad está más avanzada, los pacientes pueden presentar los síntomas de cirrosis: ictericia , coluria, ascitis , encefalopatía y hemorragia por várices.

Algunos pacientes presentan manifestaciones extrahepáticas de la enfermedad, particularmente enfermedades autoinmunes de otros órganos como tiroiditis, anemia hemolítica autoinmune, púrpura trombocitopénica inmune, diabetes mellitus y síndrome autoinmune poliglandular. La hepatitis autoinmune se clasifica como:

Hepatitis autoinmune tipo 1: es la forma más frecuente y se puede observar a cualquier edad. Generalmente se presenta con anticuerpos anti-nucleares (ANA) o anti-músculo liso (ASMA).

Hepatitis autoinmune tipo 2: se presenta en niños y adolescentes. Su marcador más característico es la presencia de anticuerpos anti-microsoma de hígado-riñón (LKM-1).

No existe manifestación clínica o examen de laboratorio aislado que permita diagnosticar con certeza esta enfermedad, y se utiliza una combinación de criterios clínicos, de laboratorio e histológicos.

Los hallazgos de laboratorio incluyen elevaciones variables de transaminasas (SGOT / AST y SGPT / ALT) con valores normales o mínimamente elevados de fosfatasas alcalinas y gamma glutamil transpeptidasa (GGT). Puede haber elevación de la bilirrubina, disminución de la albúmina y prolongación del tiempo de protrombina. Característicamente, los niveles de inmunoglobulina G (IgG) están elevados. Como parte de la evaluación, los marcadores serológicos para la hepatitis viral son negativos.

La mayoría de los pacientes presentan algún autoanticuerpo. Los más frecuentes son:

ANA: anticuerpos antinucleares (anticuerpos antinucleares).

ASMA: Anticuerpos anti-músculo liso.

ALKM-1: Anticuerpos anti-microsomal de riñón de hígado (anticuerpos microsomal anti-riñón de hígado).

Otros anticuerpos: Anti-asialoglycoprotein (ASGP), anti-actin (AAA), antígeno de hígado soluble (SLA), citoplasma anti-neutrophil (ANCA).

La histología obtenida en la biopsia hepática es uno de los principales elementos del diagnóstico, los hallazgos característicos son la hepatitis de interfaz y la presencia de inflamación con células plasmáticas.

El diagnóstico requiere la exclusión de otras causas de enfermedad hepática, como hepatitis viral, consumo excesivo de alcohol o exposición a fármacos hepatotóxicos. Se han desarrollado criterios de diagnóstico para obtener una puntuación y clasificar la hepatitis autoinmune probable o definitiva. La respuesta al tratamiento es un criterio importante de diagnóstico.

No todos los pacientes con hepatitis autoinmune requieren tratamiento. Se aceptan ciertos criterios para comenzar el tratamiento:

  • Transaminasa alrededor de 10 veces el valor normal máximo.
  • Transaminasa sobre 5 veces el valor normal máximo en presencia de globulinas gamma (o IgG) más de 2 veces el valor máximo normal.
  • Necrosis de puente en biopsia hepática.
  • Dentro de las indicaciones relativas está la presencia de síntomas (fatiga, artralgia, ictericia) y la hepatitis de interfaz en la biopsia.
  • La mayoría de los niños deben recibir tratamiento en el momento del diagnóstico.

El tratamiento de la hepatitis autoinmune se realiza con medicamentos que disminuyen la activación de las células inmunitarias. Los medicamentos más utilizados son los corticosteroides (prednisona) y la azatioprina.

Los medicamentos utilizados pueden tener efectos adversos. Los corticosteroides pueden producir cambios en la forma de la cara, aumento del apetito y la aparición de acné , además de aumentar la posibilidad de osteoporosis , diabetes e hipertensión. La azatioprina es generalmente bien tolerada, pero se asocia con neutropenia según la dosis, además del riesgo de pancreatitis y hepatotoxicidad. El tratamiento debe ser supervisado de cerca por un hepatólogo.

Conclusión

El desarrollo de una enfermedad autoinmune puede verse influido por los genes que una persona hereda y también la forma en que el sistema inmunitario de la persona responde a ciertos factores desencadenantes o influencias ambientales. Se sabe que algunas enfermedades autoinmunes aparecen o empeoran por ciertos desencadenantes, como una infección viral; Tal es el caso de la hepatitis autoinmune.

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Soy un Neuroanestesiólogo y Especialista en el Tratamiento del Dolor. Me otorgaron el Premio Nacional de Medicina 2018. Soy CEO y fundador de la Unidad Internacional del Dolor de Madrid y editor de Journal Pain Management and Therapy. También es asesor y crítico del AIUM (Instituto Estadounidense de Ultrasonidos en Medicina) y miembro del Comité Organizador de las World Pain Conferences.

Tengo más de diez años de experiencia con terapias regenerativas que incluyen células madre mesenquimales, plasma rico en plaquetas, factores de crecimiento, transferencias de grasa y ácido hialurónico. Inicié Dolor-drdelgadocidranes.com para difundir el conocimiento y la conciencia.

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