¿Cómo se diagnostica el linfedema?

El linfedema es una afección crónica y progresiva causada por una interrupción en la función del sistema linfático. La interrupción en la función del sistema linfático conduce a la acumulación de líquido en los tejidos que causa edema en varias partes del cuerpo donde el sistema linfático está afectado. Los sitios más comúnmente afectados son la extremidad inferior y los genitales; sin embargo, el linfedema de la extremidad superior se observa con frecuencia como consecuencia de una cirugía de cáncer de mama.

El linfedema se puede clasificar en tipo primario y secundario. El linfedema primario es hereditario y está causado por la mutación en genes específicos que se presentan como un rasgo autosómico dominante que conduce a anomalías de desarrollo en el sistema linfático. El linfedema primario se puede subdividir en la enfermedad de Milroy, el linfedema praecox y el linfedema tardío. El linfedema secundario se adquiere principalmente debido a cirugía, traumatismo, infección-infestación, tumor o trombosis posvenosa. Tanto el linfedema primario como el secundario son características clínicas de edema crónico (hinchazón), dolor o malestar localizado, cambios atróficos en la piel e infecciones secundarias.

El diagnóstico de linfedema se realiza clínicamente mediante una evaluación exhaustiva y un examen físico. La historia familiar es crucial en el diagnóstico de linfedema primario. Los síntomas característicos incluyen hinchazón crónica, cambios atróficos progresivos de la piel junto con infecciones recurrentes. La historia del trauma y la cirugía debe abordarse adecuadamente.

La circunferencia y el volumen de la extremidad afectada versus la no afectada pueden medirse y la circunferencia> 2 cm y el volumen> 200 ml pueden confirmar el diagnóstico. El volumen puede medirse mediante cinta, desplazamiento de agua o perometría. La perometría involucra un escáner electrónico óptico infrarrojo para demostrar cambios menores en el volumen de la extremidad afectada. La tonometría se usa para evaluar la resistencia del tejido mediante la compresión con un tonómetro y esto se puede usar para medir la fibrosis y la textura de la piel. La espectroscopia de bioimpedencia (BIS) mide el contenido de agua del cuerpo y ayuda a evaluar la conductancia eléctrica del líquido extracelular; Es eficaz para detectar las primeras etapas de linfedema.

Las técnicas de imagen incluyen linfoscintigrafía, linfangiografía de resonancia magnética (LMR), ecografía, tomografía computarizada e imagen de fluorescencia cercana al infrarrojo (NIFR). La linfoescintigrafía utiliza tecnecio 99m coloide de azufre para la evaluación del flujo linfático. La NIFR utiliza verde de indocianina para la visualización del flujo linfático superficial y los vasos linfáticos en funcionamiento; Se utiliza para determinar la gravedad de la condición. La linfangiografía por resonancia magnética (LMR) es una nueva prueba que consiste en la inyección de gadolinio para la determinación de los canales linfáticos.

El tratamiento se basa en la gravedad del linfedema. Sin embargo, el diagnóstico preciso y temprano es crucial, ya que se puede establecer un tratamiento eficaz para el linfedema en las primeras etapas de la afección.

Clasificación de linfedema

Linfedema y fibrosis relacionada con el linfedema usan pautas respaldadas por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) para el diagnóstico de linfedema. La clasificación del linfedema se basa en la medición de la inflamación, así como en los cambios en la apariencia de la piel afectada.

Grado I: hay una diferencia del 5-10% entre la extremidad afectada y la no afectada en relación con el volumen y la circunferencia. Hay presencia de edema de picadura y en una inspección cercana hay hinchazón o pérdida de la arquitectura anatómica. La respuesta de los tejidos blandos es mínima a moderada para la elevación o compresión de las extremidades y la textura es esponjosa o moderadamente firme.

Grado II: Hay una diferencia de más del 10-30% entre la extremidad afectada y la no afectada en relación con el volumen y la circunferencia. Hay una pérdida obvia de la arquitectura anatómica, los pliegues de la piel y la forma normal de la extremidad afectada. Hay un marcado aumento en la densidad y la firmeza de la piel afectada y la textura de la piel muestra signos de “atadura”.

Grado III: Hay una diferencia de más del 30% entre la extremidad afectada y la no afectada con cambios importantes en la forma de la extremidad. No se pueden realizar las actividades diarias y puede haber fugas de la linfa a través de la superficie de la piel. Hay una marcada densidad y firmeza de la piel con evidente atadura.

Grado IV: la afección se vuelve incapacitante y existe un diagnóstico de linfangiosarcoma, que es un tumor raro que se desarrolla en el linfedema grave crónico que no se trata.
La Sociedad Internacional de Linfología utiliza un sistema de estadificación para la estadificación del linfedema.

Etapa 0: linfedema latente o subclínico

Etapa I: linfedema temprano o leve con o sin picadura

Etapa II: linfedema moderado con picaduras y cambios en la piel

Etapa III: linfedema grave sin picaduras y cambios marcados en la piel.

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Soy un Neuroanestesiólogo y Especialista en el Tratamiento del Dolor. Me otorgaron el Premio Nacional de Medicina 2018. Soy CEO y fundador de la Unidad Internacional del Dolor de Madrid y editor de Journal Pain Management and Therapy. También es asesor y crítico del AIUM (Instituto Estadounidense de Ultrasonidos en Medicina) y miembro del Comité Organizador de las World Pain Conferences.

Tengo más de diez años de experiencia con terapias regenerativas que incluyen células madre mesenquimales, plasma rico en plaquetas, factores de crecimiento, transferencias de grasa y ácido hialurónico. Inicié Dolor-drdelgadocidranes.com para difundir el conocimiento y la conciencia.

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